lunes, 9 de mayo de 2011

Recomendado solo para lectores adultos (Iván Rodríguez)

Esta es la frase que reza en gran parte de los comics cuyo contenido puede herir la sensibilidad de los lectores más jóvenes que pueden asomar el hocico por el antro de perversión que son las librerías especializadas.


Como hace bastante que mi padre no me acompaña a comprar comics, ouch!, lo sigue haciendo, bueno, a veces, e incluso me los paga. Me desvío. Que me importa un carajo la calificación moral de lo que leo, pero no deja de ser muy cierto que, como dice Javo en su post De adultos, niños y otras zarandajas, se echa de menos un poco de información con respecto a la edad de los lectores a los que va dirigida una publicación.

Los baremos utilizados por los yanquis para calificar los medios de entretenimiento suelen ser bastante estrictos y, a menudo, ridículos, pero lo cierto es que el sistema utilizado por Marvel es bastante útil y no estaría mal importarlo, aunque solo fuese como orientación a los padres.


Los detalles sobre el sistema utilizado actualmente por Marvel, que a sufrido varios cambios desde que la editorial rompió con el Comics Code, podéis verlo en la Wikipedia.

El sistema de calificación actual en España es tan confuso y ridículo (sí la palabra ridículo ha aparecido antes y es probable que vuelva a sonar debido a que el tema lo pide) como el utilizado hace más de veinticinco años por Vértice… Que leches, es el mismo, la única diferencia es que los primeros comics de La Patrulla-X se ven tan ingenuos como inofensivos para los lectores actuales, sea cual sea su edad.

El uso de un buen sistema de calificación moral (sí, esto también lo he repetido y me repatea lo de “moral”, pero no se me ocurre un sinónimo) no debe ser interpretado ni como una forma de censura (a ver si la escoria progre se me va a echar encima) ni para impedir que los más jóvenes compren comics, ahí la responsabilidad es única y exclusiva de los padres.

En el supuesto de que Fulanito, de quince años y aficionado al cómic, entra en la tienda X (nada que ver con el porno, que tenéis la mente sucia) con intención comprar el cómic Tal (aquí la X hubiese sido más complicada de encajar), en el que pone la frase RECOMENDADO SOLO PARA LECTORES ADULTOS:

a- Entra solo, compra el cómic tranquilamente, pero el vendedor se queda con mal cuerpo, ya que fulanito aparenta menos edad de la que tiene y no parece la persona madura que realmente es pese a ser lector habitual de comics. Resultado: mal cuerpo para el pobre librero.

b- Entra acompañado por su padre, Menganito, un claro ejemplo de analfabetismo ya que lo más largo que ha leído en su vida es un titular de prensa deportiva pero en ese preciso momento y con gran sufrimiento de su única neurona (muy ocupada en imaginar los resultados de la quiniela) se fija en el maldito letrero del cómic y decide no dejar a Fulanito comprar su ansiado Tal. A todo esto, Fulanito tiene su habitación repleta de comics con semejante letrero, pero para que va Menganito a preocuparse de lo que lee su hijo excepto para joderle el día. Resultado: Fulanito jodido.

c- En este caso Menganito es un ente medianamente racional y le compra Tal a Fulanito. Menganito disfruta también de la lectura y se hace gran fan. Resultado: posible, pero improbable.

Con un buen sistema los resultados varían bastante poco:

a- El librero se sigue quedando con mal cuerpo, pero es librero, no educador.

b- Menganito no entiende el código, de forma que Fulanito se lleva el Tal tan contento.

c- Mismo resultado que en la c anterior.

Y toda esta idiotez para que, pues simplemente para decir que no está de más dar unas indicaciones a padres que se molestan en echar un vistazo a los comics que interesan a su descendencia y se han criado viendo el RECOMENDADO SOLO PARA LECTORES ADULTOS en publicaciones en las que era ridículo y para los que puede ser confuso el uso de la frase.


¿Por qué ha de tener problemas para leer Los Muertos Vivientes o Kick Ass un adolescente? RECOMENDADO SOLO PARA LECTORES ADULTOS es una frase completamente errónea que solo puede llevar a confusión a seres descerebrados (en diferentes grados).