miércoles, 21 de septiembre de 2011

Del tebeo a la novela gráfica I (Javo Rodríguez)



Jesús Cuadrado es un constante referente para mi, muy raro es el día en que no consulto su obra, el Atlas español de la Cultura Popular. De la historieta y su uso 1873-2000 a la cabeza, no sólo en busca de ese dato que no es posible encontrar en otro lado, también recreándome en su particular y rico lenguaje. Es un estudioso que admiro y respeto.

Luis Alberto de Cuenca es un fiky, pero no un friky al uso. Su amor a la cultura popular se adorna con un cierto aire de poeta dandy y con un magnifico y seductor verbo que, junto a una estupenda memoria, le hace apetecible en cualquier tertulia. Su completo bagaje cultural le ha permitido, entre otras cosas, ser Secretario de Estado de Cultura, cargo donde trató borrar las ridículas fronteras entre culturas, otorgando la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes a los historietistas Miguel Quesada (2000), Ibáñez (2001) y Carlos Giménez (2003). Para él también mi admiración y respeto.

Jesús Moreno es editor. Responsable de ese oasis de buen gusto que es el Espacio sins entido. Cabeza visible de la editora homónima donde tienen cabida tanto la historieta como su estudio teórico. La colección Sinpalbras es una fuente imprescindible para el estudioso del cómic. Como los anteriores merece mi respeto y admiración.

¿A que vienen estas pequeñas hagiografías? ¿Cuando llega el palo? No son hagiografías ni procuro dar palo alguno, aunque si escribir un crítica que pretendo constructiva.
Los tres personajes fueron los invitados de la primera jornada del ciclo Del tebeo a la novela gráfica. El cómic y sus relaciones con la literatura o el cine que organiza la Fundación Mapfre y que dirigen Martín Casariego y el citado Jesús Moreno. La primera sesión se desarrolló con el título Origen y evolución de cómic.

Este tipo de eventos presenta un problema para todo ponente: no se sabe a quien van dirigidos. Habitualmente el público, más numeroso de lo habitual en este caso, esta compuesto por un grupo de iniciados (frikys y otros estudiosos); otro grupo integrado por gente que quiere conocer más (bibliotecarios, profesores, libreros...) y, finalmente, otro grupo que no tiene otra cosa mejor que hacer. En mi modesta opinión se puede interesar y apasionar a todos... pero hay que currárselo más. No basta con la indudable sabiduría, la (en ocasiones frágil) memoria y el buen decir de los ponentes.
El salón de la Fundación Mapfre posee todos los elementos técnicos deseables. Las sesiones pueden seguirse a través de su web -www.fundacionmapfre.com- y, según me comunicaros, serán colgadas en la red para quien desee revisarlas.
Traigo esto a colación porque estamos hablando de historieta, de imágenes en secuencia con o sin palabras, y no tiene sentido alguno que con estos medios Yellow Kid o Little Nemo, dos personajes citados, sean sólo palabras. Una imagen de ellos hubiese sido enormemente ilustrativa, yo diría más, imprescindible. Cualquiera de los cientos de ejemplos, fácilmente encontrables en Internet, hubiese bastado.

Ya he dicho que la memoria es en ocasiones frágil, lamento tener que corregir a mi admirado Jesús Cuadrado. Cuando afirma que las dos primera historietas españolas de 1973, según otro maestro, Antonio Martín, se refiere sin duda a Por un coracero de Pellicer y A buen pagador de Cubas. Una imagen de cualquiera de las dos historietas le hubiese recordado que no es acertado afirmar que "ya el bocadillo empieza a integrase dentro de la narración", ninguna de las dos tiene el menor asomo de bocadillo.
Comparto con Cuadrado que en una historia tan poco divulgada como la del tebeo español, son importantes precisiones que suenan nimias, su apasionada defensa del nombre de Editora Valenciana en lugar del popular Editorial Valenciana va en ese camino, pero sea o no cierto que su nombre oficial fuese el primero, lo cierto es que muchos de sus cuadernillos se publicaron bajo el nombre de Editorial Valenciana. Son lapsus que, en mi opinión, tienen que ver con el exceso de confianza en la memoria.
Aunque sea un poco plasta insito que los ponentes son sabios en sus respectivos campos, lo afirmo sin el menor atisbo de ironía, pero también son criticables cuando su rigor no alcanza las cotas necesarias para los que acudimos a disfrutar de su saber.


No quiero acabar el resumen de esta primera jornada sin referirme a las palabras de Jesús Moreno. Acostumbrado al eterno lagrimeo de los editores (no sin razones), su charla y, sobre todo sus datos económicos, fueron un baño de optimismo para todos los amantes del tebeo. Gracias.

Sesión II Héroes del cómic español
Sesión III El cómic y el cine
Sesión IV Héroes del cómic internacional